Sobre la incompetencia

Recientemente (y no necesariamente por ningún hecho concreto) me he visto reflexionando sobre la incompetencia. A poco que me he parado a pensar sobre ella, me doy cuenta de que es un término un poco difuso. Tratando de aclararme, decidí consultar el diccionario de la lengua española, en busca de la definición concreta del término incompetente:

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
incompetente
1. adj. Que no tiene capacidad para resolver con eficacia algo
ej: es un incompetente, tardó toda una mañana en arreglar un grifo.
En derecho. Que no tiene competencia o jurisdicción para actuar.

O sea, que el término “incompetente” tiene que ver directamente con el término “eficacia”. Como tampoco me queda claro (últimamente estoy un poco confuso…), decidí buscarlo también

Diccionario de la real academia
1. f. Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera.

Para aclararnos, una persona incompetente es aquella persona que no consigue lograr el efecto que se espera o desea de ella.

Vaya, ahora que lo pienso, hay que tener cuidado a quien tildamos de incompetente. Cuando el efecto esperado es la ausencia de efecto en si mismo (el no hacer nada), nos encotramos rodeados de gente altamente competente. Expertos del vacío. Gestores de la inactividad.

Visto esto, he decidido no volver a pensar en gente incompetente. A partir de ahora, pensaré en gente increíblemente competente en la nada.

Que bonito es el optimismo.

2 Replies to “Sobre la incompetencia”

  1. Desde luego es una visión bastante optimista del asunto. Supones que mucha gente es más lista de lo que aparenta, aunque en realidad todos sabemos que el mundo está lleno de listos y listillos.

    Leo tu blog de vez en cuando, a ver cuando lo paralelizas.

    ¡Un saludo desde UK!

  2. ¡Viva el optimismo!
    Lo importante es encontrar otro punto de vista, al igual que no hay incompetentes, tampoco hay despistados, ni desordenados, ni tantos otros. Son simplemente seres que tiene una realidad paralela, están pero “no”, te oyen pero “no” y desde su mundo paralelo nos contemplan y a veces tienen la magnanimidad de verte y si los astros son propicios, de escucharte.
    También hay expertos en ver otro orden diferente al prediseñado por la humanidad, que al fin y al cabo ¿qué es “orden”? ¿quién asegura que tenga en su poder el “orden real, y no el dispuesto por otros “entes?, todo es relativo.
    Hay que tener otra forma de ver la vida, no amargarse, por ejemplo, no hay paro hay exceso de tiempo de ocio. Todo es relativo.
    Ya hubo un autor literario que dijo: “nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”
    Un saludo

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