Planificando un año relajado

Se me hace raro, la verdad. Llevo tantos años trabajando intensamente que ahora que tengo tiempo libre no sé bien que hacer. Seguramente algún psicólogo amante de chuletadas y orgías haya encontrado algún nombre para esto, algo como síndrome de pingachowsky. El tratamiento serían muchas sesiones en las que, inevitablemente, como los malos culebrones, el tipo acabaría mirándote inquisitivamente, y diciéndote:

– ¿Se siente atraído por personas de su mismo sexo? Uy, se nos ha acabado el tiempo, si le parece, lo discutimos en la siguiente sesión.

Tu te quedarás tan mal, que no prestarás atención a la secretaria (sara, loli, fefi, algo así, es requisito indispensable para el trabajo un nombre corto) cuando te diga:

– Señor, la sesión de 45 minutos son 80€, ¿paga con tarjeta o en efectivo?

Tu ni la escuchas, simplemente pagas. Estás reflexionando sobre la última frase del doctor….

Pero yo he renunciado a ir a psicólogos (me conformo con que me escuche mi almohada terapéutica y mi guitarra absorba mi frustración), así que no me preocuparé más sobre el nombre del síndrome, y me centraré en el síndrome per se, siendo ésta una actitud más ingenieril.

Y el síndrome consiste en que un día, llega una pregunta a tu cabeza, mientras te vas a la cama tranquilamente: ¿y ahora, que hago?, o, en su versión más realista, ¿y ahora que coño hago?

He terminado (prácticamente) la carrera, y se abre ante mi uno de esos abanicos de posibilidades, que tan bonitos quedan pero que tanto dan que pensar. Básicamente, como me comentaba el gran Jake, hay dos caminos, Administrador de Sistemas o Ingeniero de Software. Tradicionalmente, el primero me ha llamado más la atención, pero últimamente, no he descartado la posibilidad de ponerme una corbata y dedicarme a vender motos, lo que se me da bastante bien, y a hacer diagramas, lo que se me da muy mal. Lo malo de ser un señor de corbata, es que es muy probable que tengas que trabajar con Java y .Net, lo que odio.

El problema de ser Adminsitrador de Sistemas es que, básicamente, te comes marrones muy grandes, que habitualmente tienes que resolver en poco tiempo. Aunque uno puede especializarse (por ejemplo, en seguridad), en general, hay que saber un poco de todo, más bien mucho de todo. Es complicado que te paguen bien, salvo que adquieras el estátus de indispensable en alguna parte, y aún así, tu título será durante mucho tiempo “Adminsitrador de Sistemas”, a menos que digievoluciones hasta jefe de sección o director de IT o similar.

Por ahora, seguiré pensando que hacer, mientras preparo mi viajecito de esta semana, y ya seguiré contando mis meditaciones.

3 Replies to “Planificando un año relajado”

  1. Siempre puedes dedicarte a DOMINAR EL MUNDO.

    Ahora en serio, a mi me gusta más la segunda opción (sr. corbata) y si es posible en mi propia empresa o en alguna que pague mucho XD y en el tiempo libre te puedes dedicar a ampliar tus conocimientos o realizar algun proyecto personal (yo tengo muchos y poco tiempo).

    Espero que no te vuelvas loco, del todo, XD

    Saludos.

  2. Venga hombre! Pero si hay un montón de opciones:

    Puedes alquilar un local y montar un gimnasio.

    Escribir un virus que recopile números de tarjeta de crédito y nombrarlo fotosdeSarapova.exe.

    Opositar e intentar ser funcionario.

    Dibujar y pintar (con pinceles o Photoshop) e intentar vender tu arte.

    Hacerte doblador de escenas de riesgo.

    Escribir una buena historia y pasar a guionista de cine.

    Crear esa aplicación web que todo el mundo necesita y que será el próximo boom (y vendérsela a google por una pasta).

    No sé, cosillas que se me ocurren…

    Un saludo!

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